SlowFood: La educación del gusto

Cada vez es más frecuente escuchar referencias acerca del término Slow Food pero, ¿qué es? ¿cómo nos afecta? ¿qué supone para el mundo gastronómico?
El Slow Food no es un movimiento nuevo. Se trata de una organización internacional cuyos valores ponen de manifiesto la defensa y difusión de una nueva filosofía: combinar el placer de la buena mesa y el compromiso hacia las comunidades locales y el medio ambiente.
Proteger las tradiciones gastronómicas de cada región, su materia prima y sus métodos de producción son su premisa clave, por lo que en este sentido el Slow Food conlleva prestar atención a la degustación de los productos valorando su calidad y teniendo en cuenta su procedencia y manera de cocinarlos.

Orígenes y cometido

Esta organización global nace en 1986 en Bra, Italia, de la mano de Carlo Petrini.
Como crítica a la tendencia en auge del fast food y a fin de contrarrestarla, surgió la necesidad de promover y defender la materia prima local de temporada, las recetas y el deleite de la gastronomía sin prisas. Uno de sus objetivos es salvaguardar el patrimonio alimentario de la humanidad combatiendo la pérdida de interés de la sociedad por los alimentos de calidad y su origen.
El movimiento distingue a diferentes figuras relevantes como productores, comerciantes y gastrónomos que contribuyen a potenciar la presencia de los llamados «alimentos y platos del Arca«, en alusión al Arca de Noé. Además de su defensa por la biodiversidad, trabaja para apoyar la conservación de plantas cultivadas y animales de consumo.
El Slow Food ha ido creciendo hasta el punto de estar presente en más de 130 países. En 2002 nace la Fundación Slow Food por la Biodiversidad y en 2004 fue reconocida como Organización sin ánimo de Lucro por la FAO, creando junto a ella una relación de colaboración que se extiende hasta la actualidad.
 

Principales proyectos

Algunos de sus proyectos más destacados son los siguientes:

  • Arca del Gusto: su objetivo principal es recopilar y catalogar productos en riesgo de desaparecer, como el Atún rojo de Almadraba, la Cabra vasca Azpi Gorri o el Gochu Asturcelta. Se trata de productos de excelencia contrastada y elaborados a pequeña escala a los que se protege por su arraigo a la cultura y tradición, promoviendo su consumo y defendiendo su herencia y patrimonio.
  • Baluarte: se trata de una asesoría para productores artesanos a fin de conservar sus métodos de trabajo y aumentar presencia en el mercado a la vez que se educa a los consumidores para garantizar el futuro estable de las tradiciones culinarias.
  • Tutelado: responde a la defensa de alimentos que, aún no cumpliendo con los requisitos de los anteriores programas, se tutelan y protegen por su singularidad y riesgo de extinción.

El Slow Food es clave para preservar la gastronomía y la cultura que identifica a cada región del planeta. Puedes ampliar información aquí.

beneficios té

Té: historia, leyenda y beneficios

Para entender la historia del té debemos remontarnos a aproximadamente el año 250 a. C., cuando en China se infusionaban por primera vez las hojas de esta planta.
Utilizado inicialmente como remedio medicinal, el té fue obteniendo una gran aceptación mundial, convirtiéndose en una bebida mística que traía consigo nuevas tradiciones y rituales.
Cuenta la leyenda que el descubrimiento del té vino de la mano del monarca Chino Shen Nung, quien ordenó hervir todo el agua destinada al consumo humano.
Un dia, cuando descansaba bajo un árbol con una taza de agua hirviendo, el viento agitó las ramas, desprendiéndose de ellas sus hojas y cayendo justo en ese agua. El monarca quedó maravillado con el sabor.

Llegada a Occidente

Fueron los portugueses en 1497 los que introdujeron el té en Europa con cargamentos desde la India, cuya tradición estaba bastante extendida.
Tal fue el éxito de su implantación que durante el siglo XVII se convirtió en una importante moda consumida por todas las clases sociales en Holanda e Inglaterra (pais que actualmente tiene un importante arraigo a esta bebida).

Beneficios

Se han demostrado en diversos estudios los numerosos beneficios del té Contiene sodio, potasio, magnesio, fósforo, calcio y flúorr entre otros componentes. El aceite esencial es la causa de su inconfundible aroma.
Estos beneficios también dependen del tipo de té que consumamos. En el mercado podemos encontrar innumerables opciones:

  • Té blanco: Es el té de hojas jóvenes, cuya oxidación es mínima.
  • Té verde: Se dice que es el que más beneficios aporta. Sus hojas no tienen oxidación.
  • Té amarillo: es menos común. Se caracteriza por ser semifermentado.
  • Oolong: También conocido como té azul. Tiene una oxidación media.
  • Té negro: Es uno de los más populares en países occidentales, muy procesado y con oxidación elevada. Es el que más teina contiene.
  • Té rojo: También conocido como Pu-erh. Es muy popular por aportar beneficios diuréticos.
  • Matcha: Se trata de té verde en polvo que se sirve en ceremonias japonesas.
frutas variadas

Claves para una alimentación eficaz contra las alergias

Actualmente en nuestro país un 20% de la población sufre alguna alergia, algo que va en aumento con el paso de los años.
Si nos remontamos unos años atrás recordaremos que los episodios más graves de alergias primaverales se limitaban a los meses de mayo y junio, aunque esto ha cambiado de manera radical: actualmente solo el 10% de alérgicos está sensibilizado a un único polen y los síntomas llegan cada vez antes con las distintas etapas de polinización.
Ya que no existe un tratamiento efectivo al 100%, juega un papel fundamental la prevención, en la que una alimentación sana es fundamental.
Nuestra apreciada Dieta Mediterránea, rica en frutas y verduras frescas, aporta numerosos beneficios protegiéndonos de padecer alergias respiratorias como el asma o la rinitis.
Según diversos estudios, entre ellos el de SienceDaily, el consumo de frutas, verduras y pescado influyen notablemente a la hora de disminuir la presencia de alergias, algo que no ocurre con otro tipo de alimentos incluidos en dicho estudio como el pollo, la ternera, los lácteos o el pan.

Alimentos que ayudan a combatir los síntomas

La vitamina C, el magnesio y el ácido fólico son grandes aliados para los alérgicos, ya que contienen nutrientes con propiedades antiinflamatorias que ayudan a combatir picores, tos y estornudos. Estos elementos están presentes en los cítricos, las bayas de saúco, el ajo, la cebolla o las petasites. Éstas últimas son plantas herbáceas pertenecientes a la familia de las asteráceas que, según afirma el British Medical Journal, son similares al antihistamínico conocido como cetrizina.
Algunos de los alimentos más destacados para combatir los síntomas de la alergia son:
–        Manzana: gracias a su contenido en quercetina, un flavonoide que fortalece el sistema inmunológico, protege el organismo contra reacciones alérgicas.
–        Cúrcuma: se trata de una especia que, aparte de aportar un color característico, contiene antioxidantes con propiedades antiinflamatorias.
–        Ajo: fortalece el sistema inmunológico e inhibe la actividad de diversas enzimas que generan inflamación. Posee además propiedades antibióticas.
–        Limón: altamente efectivo y popular, el limón es rico en vitamina C y un potente antioxidante, ayuda a equilibrar el pH del cuerpo y previene numerosas enfermedades.
–        Cebolla: Al igual que el ajo, contiene propiedades antibióticas y palia los síntomas de faringitis e infecciones pulmonares.
–        Salmón: es uno de los alimentos con mayor índice de ácidos grasos omega 3. Su consumo mejora la salud pulmonar y reduce las reacciones alérgicas al polen y al polvo.
–        Té verde: esta planta contiene muchas propiedades antiinflamatorias gracias a sus antioxidantes, fortaleciendo el sistema inmunológico.
–        Jengibre: es conocido por sus propiedades medicinales, como la prevención de problemas respiratorios.
La alimentación y las rutinas diarias son esenciales para hacer frente a los molestos síntomas que se acentúan en estas fechas. Sigue una dieta sana, rica y variada para sobrellevarlos de la mejor manera.

Cómo reducir la sal en las comidas

La sal es un condimento fundamental en la cocina occidental desde hace siglos y es difícil prescindir totalmente de ella.

Hace mucho tiempo, este mineral empezó a emplearse como un conservante para prolongar la duración de algunos alimentos, pero gracias a las tecnologías y métodos de conservación actuales no es necesaria su inclusión en la gastronomía a los niveles que utilizamos hoy.

Aún siendo utilizada únicamente para sazonar los platos, su consumo se eleva a más del doble recomendado según la Organización Mundial de la Salud, que aconseja un máximo de 6g al día.

Esto provoca un riesgo para nuestra salud asociado a la hipertensión, insuficiencia renal y retención de líquidos. Por ello, muchas personas que padecen alguno de estos problemas se ven obligadas a reducir su nivel de ingesta de sal diaria.

Está demostrado que el nivel de consumo de la sal se puede educar, es decir, si reducimos su cantidad nuestro paladar se acostumbra optando por sabores menos salados.

¿Dónde encontramos la sal?

Los alimentos contienen un 10% de sodio, así que su consumo, aunque sea en productos frescos está siempre presente en nuestra dieta. El sodio es un componente natural que en su debido nivel de ingesta no daña nuestra salud.

El problema del incremento de sal en los alimentos proviene de su proceso de producción, durante el cual se le añade un 75% de la sal que ingerimos. Los alimentos procesados contienen gran cantidad de sal y debemos evitar exceder de ellos.

El 15% restante es el que añadimos mientras cocinamos, en nosotros también está la clave para reducir estos niveles.

Consejos prácticos

  • Consume más alimentos frescos y evita los procesados. Conseguirás bajar los niveles de sodio y evitarás futuros problemas de salud.
  • Sazona con hierbas aromáticas, vinagre, limón,…Experimenta con los sabores. Menos sal no significa menos sabor.
  • Sustituye la sal de mesa por sal marina. Ésta túltima tiene un sabor más intenso, por lo que puedes utilizar menos cantidad.
  • Utiliza sal baja en sodio para reducir los niveles hasta la mitad.

Guía rápida de una cata de queso

Al igual que las catas de vino, cerveza, chocolate y aceite, de las que hemos hablado en posts anteriores, el queso también es un alimento que, debido a su complejidad, es objeto de catas muy interesantes.
Estamos ante un producto versátil en cuanto a texturas y sabores, que puede aportar a un plato desde un suave matiz a una presencia protagonista. El hecho de realizar una cata de queso supone una experiencia sensorial altamente compleja si nos detenemos en las distintas etapas que conlleva este proceso.

Consideraciones previas

  • Temperatura

Para poder realizar una cata de queso correcta, el queso deberá conservarse previamente en un lugar fresco entre 2 y 6ºC. Media hora antes de la cata, debemos dejarlo atemperarse hasta los 18-22ºC

  • Corte

Lo mejor para degustarlo es cortar de forma triangular cuñas de entre 0,3 y 0,5cm.

  • Selección

El hecho de ir combinando productos de distinta elaboración, maduración, tipos de leche y procedencias supondrá una degustación más completa y variada. Siempre hay que tener en cuenta que el orden debe ser de menor a mayor intensidad de aroma o maduración.

  • Acompañamiento

Entre pieza y pieza debemos comer un trozo de pan la primera vez y el resto de veces acompañar con frutos secos o membrillo y mermelada si es un queso para combinar con postre. Esto se realiza con idea de no contaminar el sabor de un queso con otro.

La cata, paso a paso

 
La vista
Para hacer un examen visual completo se recomienda observar detenidamente tanto la porción a degustar como la pieza entera. Las características del queso son muy variadas en forma, dimensiones, textura y color.
Podemos ver que la corteza puede ser lisa, con tratamientos adicionales (pimentón, aceite,…), lavada o cerosa. El color comprende del blanco al rojo pasando por el pajizo o anaranjado (debido a diversas bacterias) y el verde grisáceo.
El color del interior desvelará el tipo de leche con la que está elaborado el producto: los de cabra son blancos o beiges si éstos tienen alto grado de madurez, los de oveja de color marfil y los de vaca entre blanco hueso en los tiernos y amarillento o anaranjado en los maduros.
Si la pasta interior del queso contiene una textura agrieteada, sabremos el grado de curación: cuantas más grietas más curado. En el caso de los quesos azules las  vetas verdes y azuladas más o menos oscuras dependerán del tipo y grado de maduración.
 
El olfato
Este es uno de los principales pasos, ya que los podremos agrupar en familias según las características olfativas: con intensidad baja encontramos quesos tiernos de vaca y con intensidad alta los quesos azules y de corteza húmeda.
Según los expertos, podemos agrupar las familias en las categorías de lácticos, vegetales, florales, afrutados, torrefactos, especiados y animales.
 
El oído
Aunque no lo parezca, el oído también es importante en la cata de queso, pero no en todos los quesos se detecta.
La pasta interior puede contener elementos cristalizados que al crujir se perciben por el oído; cuanto más maduro, más intenso será ese sonido, como en el caso del parmigiano reggiano.
 
El tacto
Para examinar la textura, es aconsejable colocar el trozo de queso en el centro de la lengua y, a continuación, hacer presión con el paladar apreciando así todas las cualidades de la pasta. Sabremos si estamos ante una textura terrosa, mantecosa, quebradiza, rugosa o elástica. También podremos examinar el grado de humedad.
 
El gusto
A través de la boca percibiremos los sabores básicos: dulce, salado, amargo, ácido y umami. Además, podremos examinar la persistencia del sabor y el retrogusto, experimentando los aromas frutales, lácticos, ahumados o especiados.
Para apreciar todos los matices debemos mantener el queso durante unos segundos en la boca, masticarlo manteniendo la respiración y a continuación expulsar el aire por vía nasal.
 
 
Concluído este proceso, conoceremos todas las cualidades y características del queso previamente examinado.

Plancton marino

Plancton Marino: el sabor del mar en la cocina

La creciente preocupación en la sociedad por llevar una alimentación sana introdujo hace ya unos años las algas en nuestra dieta. De ahí a que el plancton fuera un producto apto para la consumición humana había un paso. Un paso que gracias a investigaciones científicas llegadas de la mano de Ángel León, cocinero de Aponiente, y la empresa Plancton Marino, dirigida por Carlos Umamúnzaga, ha marcado un antes y un después en la gastronomía española.

Cocina con ciencia

Muchos son los cocineros y gastrónomos que se han puesto a disposición de la ciencia y han ido aportando a la gastronomía las características de vanguardia que conocemos hoy.
Cuatro años han sido necesarios para realizar las investigaciones del nuevo producto marino. El fitoplancton, formado principalmente por microalgas, supone la nueva revolución culinaria debido a las grandes posibilidades que ofrece a la hora de elaborar nuevos platos.
Mediante la reproducción de las condiciones del mar en un huerto marino, la producción de las microalgas se lleva a cabo por la filtración de agua marina. Se trata de un proceso complejo en el que se necesita gran cantidad de agua y liofilización para conseguir apenas unos gramos de producto, pero que a la vez permite elaborar un producto de alta calidad.

Nueva normativa

La aprobación del plancton como producto comestible ha supuesto el primer novel food desarrollado en España, o lo que es lo mismo: el visto bueno de seguridad alimentaria que necesita todo producto que no haya sido consumido desde 1997 en la Unión Europea y que garantiza la seguridad para el consumidor. Los Novel Food son autorizados por parte del Reglamento (CE) nº 258/97 del Parlamento y del Consejo Europeo.

Aportaciones nutricionales

Este nuevo alimento, cuyo tamaño oscila entre 20 y 200 micras “tiene 30 veces más omega 3 que el aceite de oliva.”, según las palabras del propio Ángel León. Además de contener hasta un 50% de proteínas, contiene un alto contenido de vitaminas y antioxidantes: “No existe en la tierra un ingrediente con este nivel nutricional”, afirma el cocinero andaluz.

información sobre alérgenos pan

La correcta información sobre alérgenos en el sector hostelero

Según datos de la Sociedad de Alergología e Inmunología Clínica, más de dos millones de españoles sufren alguna alergia, lo que supone un total de un 5% de la población (un 8% si lo extrapolamos a niños y jóvenes). Además, las alergias a alimentos han ido aumentando exponencialmente en los últimos años. El gluten, los crustáceos, el huevo, el pescado, los cacahuetes, la soja o la leche, así como sus derivados y trazas, son alimentos que han hecho duplicar en 15 años las alergias a nivel mundial.
Es por ello que la Ley de Información Alimentaria destaca la importancia de distribuir información sobre alérgenos tanto en el etiquetado de alimentos como en cartas de restaurantes con el correspondiente indicativo especificado en cada plato.
Esta normativa, vigente desde 2014, obliga a que todos los establecimientos hosteleros y los productos a la venta contengan esta información, asegurando que se deben extremar todas las precauciones, ya que un 70% de las reacciones alérgicas ocurre cuando estamos fuera de casa por no controlar correctamente los alimentos que comemos, es decir, por desinformación.
 
El gluten y la contaminación cruzada
La enfermedad celíaca está relacionada con el sistema inmune de las personas que no pueden consumir gluten, una sustancia que daña su intestino delgado. El gluten está presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno. También puede encontrarse en medicinas, vitaminas, suplementos e incluso bálsamos labiales. Los síntomas que presenta la persona celiaca pueden producirse tanto en el sistema digestivo como en otras partes del cuerpo.
Si hay un alérgeno presente en la mayor parte de alimentos es el gluten. Además, existe un elemento añadido que es el de la contaminación cruzada: el espacio para preparar platos aptos para celíacos debe ser independiente, así como los utensilios utilizados, evitando cualquier tipo de contaminación con otros productos que puedan aportar trazas.
 
Intolerancia a la lactosa: en aumento
La lactosa es un azúcar presente en la leche de todos los mamíferos y que podemos encontrar en muchos alimentos preparados.
Esta intolerancia y sus síntomas surgen cuando el aparato digestivo no genera lactasa, una enzima producida por el intestino delgado encargada de dividir la lactosa en dos azúcares simples: glucosa y galactosa.
Se estima que entre un 30% y un 50% de la población española sufre algún tipo de intolerancia a la lactosa, abarcando ésta diversos grados en función de si se produce lactasa de forma parcial o nula. Existe por ello, una creciente demanda de información por parte de la sociedad, así como una preocupación sobre las consecuencias para la salud.
 
Como vemos, la importancia de divulgar información sobre alérgenos al consumidor es un factor clave y de gran responsabilidad para garantizar su salud, de ahí la necesidad de proteger a estos colectivos cumpliendo con la normativa vigente.

Influencias culturales en la repostería andaluza de Semana Santa

Las influencias árabes y judías son sin duda de las más relevantes en nuestra gastronomía. El uso de productos como la miel, los cítricos o los frutos secos crean una identidad propia de nuestra historia y cultura culinaria.

Historia de fusiones, cultura de sabores únicos

Miel, harina, frutos secos como la almendra y los piñones,…no solo la Semana Santa se ve influenciada por un sinfín de fusiones de pueblos antiguos, también en las festividades navideñas los muy corrientes turrones, mazapanes, alfajores y mantecados constituyen una importante base repostera.
Durante Semana Santa es bien conocida la consumición de una repostería andaluza que tiene como base estos alimentos, aportando un sabor característico a las tradiciones gastronómicas más arraigadas. Dulces como los pestiños, las torrijas, el arroz con leche, los buñuelos o la leche frita constituyen un abanico de sabores intensos y variados, aromas orientales y andaluces se unen para deleitar nuestros paladares en estas épocas del año.
Siglos y siglos de tradición han dado como resultado una cultura del postre única en el mundo en el que las monjas, depositarias del conocimiento antiguo, se dedicaban exclusivamente a la producción de pasteles. La repostería andaluza se fue extendiendo poco a poco por toda la geografía española llegando a ser conocida incluso a nivel internacional.

Cuaresma dulce tradicional

En nuestra tierra podemos disfrutar de algunas de las más inconfundibles creaciones pasteleras en estas fechas, por ejemplo:

  • Torrijas: este postre es uno de los más conocidos y tradicionales. Se trata de una rebanada de pan mojada generalmente en vino (en ocasiones en leche), rebozada con huevo y diferentes especias como la canela, seguidamente endulzada con miel. Su presencia data desde el siglo I d.C y serán conocidas más adelante como las “tostadas doradas”, cuyo consumo se asocia tradicionalmente a la necesidad de aprovechar el pan sobrante.
  • Pestiños: se trata de una delicia elaborada a base de harina, aceite de oliva y miel o azúcar, en ocasiones se agrega ajonjolí y se le da forma cuadrada con dos de las esquinas plegadas hacia el centro. Su historia data del siglo XVI, aunque probablemente sea más antigua. Este postre bebe de las influencias de la Shebbakiyya marroquí, cuyo origen andalusí comparten.
  • Arroz con leche: Aunque es un plato típico de varios países, en España es costumbre hacerlo durante la cuaresma y la Semana Santa. Existen múltiples formas de cocinarlo: frío, caliente, con vainilla, canela, pasas,… Incluso existe una variedad llamada “arroz emperatriz”, en la que se agregan yemas de huevo.

Como vemos, las influencias culturales determinan de manera indiscutible nuestra forma de entender la gastronomía, dando como resultado un sabor único, inconfundible y altamente valorado tanto dentro como fuera de nuestras fronteras y poniendo de manifiesto no solo la calidad de nuestra materia prima sino la variedad culinaria de la que dispone Andalucía gracias a su historia.

gastronomia en cuaresma

El ritual gastronómico de cuaresma

Con la primera luna llena de la primavera se anuncia la llegada de la Semana Santa, un acontecimiento con amplio simbolismo religioso, aunque también una fecha de celebración culinaria.
En España, la gastronomía en cuaresma cuenta con un recetario bastante variado, en el que destaca un producto clave: el pescado. Los tradicionales platos a base de carne, los embutidos y fiambres se sustituyen en estas fechas por guisos de pescado, verduras y legumbres, teniendo como ingrediente estrella el bacalao, ya sea frito o confitado.
Los platos más tradicionales como los buñuelos, el potaje de vigilia y deliciosos postres como la torrija, el pestiño, el arroz con leche o los huesos de santo reinan en estas fechas como un ritual gastronómico-religioso.

Rincones gastronómicos andaluces

 
En Andalucía, comunidad de gran historia e influencias gastronómicas, algunas localidades ofrecen manjares de gastronomía en cuaresma tradicionales muy destacados durante estas fechas:
Alcalá La Real: podemos encontrar la sobrehusa, un guiso de pescado cuyo nombre hace referencia a la salsa que acompaña al pescado, normalmente resultante de las sobras de otras comidas. También destacan las chullas (albóndigas de pescado) y los roscos de San Antón.
Baena: en esta localidad encontraremos el carnerete, un plato a base de patata migada y pan, preparado con picatostes y ajo. A pesar de su nombre, este plato no contiene carne, por lo que es adecuado para estos últimos días de cuaresma. En repostería realizan los panetillos de cortijo, las torticas de Pascua y los roscos de limón, entre otros.
Cabra: en Cabra estaremos ante los gajorros, un postre típico cordobés en el que se mezclan aceite de oliva, huevos, azúcar, harina, limón y canela. La masa resultante se enrolla en forma de canutillo y se fríe. También se preparan los tradicionales pestiños, las gachas y las famosas Bizcotelas de las Madres Agustinas
Carmona: las alboronías, espinacas, sopa de tomate, tallos esparragados, “papas” en amarillo con bacalao, cocido con tagarninas,…son muchas las opciones para degustar, en las que el legado árabe es fundamental, sobre todo en la repostería. La torta inglesa es el postre más representativo.
Osuna: las famosas repapalillas son una masa frita a base de bacalao, harinas, ajo, cebolleta, huevo, perejil y sal. Por otro lado, la ardoria, el cocido ursaonés con tagarninas o las migas también ocupan un lugar destacado en la gastronomía típica de cuaresma. Las gachas de San Arcadio, las aldeanas y las tortas de leche tampoco pueden faltar en estos días de tradición culinaria.

alimentación en invierno

Recomendaciones para una correcta alimentación en invierno

Durante estos meses de invierno los productos de temporada se ajustan a la necesidad de aumentar nuestras defensas. Debido a que las bajas temperaturas hacen que nuestro sistema inmunológico se debilite, una alimentación sana nos ayudará a prevenir gripes y resfriados.
Predominan los alimentos calóricos, como las legumbres, la patata y el boniato con idea de mantener nuestro calor corporal. Además, las vitaminas A y C contribuyen a una mayor resistencia de infecciones, por ello es importante una saludable alimentación en invierno.
 

En invierno, vitaminas

Las vitaminas representan un papel esencial en nuestro organismo durante los meses de invierno, sobretodo la A, C y D, así como los minerales.
La vitamina A, o retinol, es una vitamina liposoluble que fortalece huesos y tejidos. Alimentos como la calabaza, las zanahorias, el pomelo o el brócoli son ricos en este componente.
La vitamina C, es esencial para proteger el organismo y facilitar la absorción de otras vitaminas. La encontramos en el kiwi y la guayaba (frutas con alta concentración de esta vitamina), la naranja o la mandarina.
La vitamina D contribuye a mantener la cantidad adecuada de calcio y fósforo en la sangre. Por ejemplo, los lácteos, los pescados azules, la mantequilla y algunas verduras contienen vitamina D.
 

Consejos para una alimentación saludable

Algunos consejos para llevar una correcta alimentación en invierno son:
• Variedad: una dieta equilibrada y variada es la base de una alimentación sana. Los alimentos de temporada son la mejor opción teniendo en cuenta su valor nutricional, así como económico y ambiental.
Frutas como la naranja, mandarina o el kiwi, verduras como la coliflor o la alcachofa, pescados y carnes blancas de esta temporada son muy aconsejables.
• Disminución de grasas y azúcar: evita el exceso de grasas, sodio y azúcares sustituyéndolos por otros productos como la miel.
• Aumento del consumo de líquidos: beber una cantidad de agua adecuada de agua, así como tomar infusiones y tés pueden ser una buena opción en esta época.

• Planificación de las comidas: tan importante es lo que comemos como su distribución; un desayuno completo con hidratos, proteínas, lácteos y fibra es muy importante para proporcionar energía durante la mañana. Asimismo deben establecerse el resto de horarios de comidas, evitando alimentos ricos en grasas saturadas como la bollería industrial o los alimentos procesados.