La dieta vegana: alternativas alimentarias y filosofía de vida

 
Cada vez más son las personas que deciden llevar una dieta alternativa. Esto no sólo supone una opción nutricional sino también una filosofía de vida.
El veganismo es una práctica que defiende la abstención del consumo de productos de origen animal, rechazando así las diferentes formas de explotación de los animales como producto o mercancía. Los lácteos, huevos, carnes, pescados y miel quedan excluídos de esta dieta vegana como rechazo al hecho de que los animales están en cautiverio.
El término “veganismo” fue acuñado por Elsie Shrigley y Donald Watson a mediados del siglo XX. Proviene de “vegan”, palabra inglesa que se constituyó para diferenciar del vocablo “vegetarian”.
ALTERNATIVAS PARA EVITAR CARENCIAS ALIMENTARIAS
Al adoptar la dieta vegana, debemos tener en cuenta que pueden producirse carencias alimentarias si no se lleva a cabo correctamente una alternativa a los nutrientes que constituyen una alimentación equilibrada y completa.
Proteínas: Consumir una amplia variedad de vegetales e incluir frutos secos y legumbres es fundamental para un aporte de proteínas.
Hierro: Las legumbres contienen un alto contenido en hierro. Los alimentos ricos en vitamina C y el vinagre también nos ayudan.
Yodo: Media cucharadita al día de sal yodada es suficiente.
Calcio: Los frutos secos y cereales constituyen una fuente de calcio importante.
 
DIFERENCIAS ENTRE VEGANOS Y VEGETARIANOS
Al igual que los veganos, los vegetarianos no comen carne ni pescado. Sin embargo, estos últimos sí consumen productos de origen animal que no suponen su muerte, como lácteos, huevo y miel.
Nuestro consejo: si decides adoptar esta filosofía de vida acude a un nutricionista para que te asesore. Esto te ayudará a mantener una dieta sana y equilibrada.
 

Cómo leer el etiquetado de alimentos

El etiquetado de alimentos es una herramienta esencial para el cuidado de nuestra alimentación pero muchas veces desconocemos cómo interpretar la información que encontramos en ellas, tomar decisiones y tener en cuenta alternativas adecuadas.
Debemos tener en cuenta que aquellos productos que aparentan ser más saludables y que nos invaden con mensajes como “alto contenido en fibra” o que contienen la garantía de alguna asociación no tienen por qué corresponderse con la realidad: Casi el 80% de los productos manipulados contienen azúcar y muchos de ellos cuentan con grasas hidrogenadas entre sus componentes, provocando en su consumo excesivo obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares. Es por esto que cobra suma importancia leer bien las etiquetas.
 

Lo que dice la legislación

En 2014 entró en vigor una nueva legislación sobre etiquetado de alimentos e información nutricional, que tiene como objetivo ofrecer una información más detallada desglosando el tipo de hidratos de carbono y el contenido en grasas saturadas entre otros. Además, se han de resaltar los alérgenos e indicar el origen del aceite vegetal, lo que determina la calidad del producto.
Por otro lado, se introduce el dato de la fecha de primera congelación en caso de productos congelados y la procedencia de las proteínas añadidas a carnes y pescados.
 

Interpretando los componentes

 

  • Ingredientes: Están ordenados de mayor a menor proporción dentro de la composición, por ejemplo los azúcares, aditivos, conservantes, etc…
  • Alérgenos: Podemos encontrar que el producto contiene alérgenos o “puede contener trazas de”. Esto último quiere decir que el lugar del proceso de producción comparte espacio con otros productos que contienen el alérgeno y éste puede haber entrado en contacto.
  • Fecha de caducidad vs consumo preferente: La diferencia entre ambos términos es que la fecha de caducidad indica que a partir de dicha fecha el alimento deja de ser seguro para el consumo. En cambio el consumo preferente significa que el producto comienza a perder propiedades, aunque puede seguir siendo consumido.
  • Cantidad total y por porción: se refiere a la cantidad total que contiene el producto frente a la recomendada por persona.
  • Valores nutricionales: informa sobre el porcentaje de cada componente por 100 gramos de producto, lo que nos ayuda a comparar entre productos cuál es el más indicado para nuestra salud. Dentro de este apartado encontramos el Valor Diario Recomendado (%VD), que se refiere al porcentaje de nutrientes que se recomienda como consumo óptimo al día. No es un dato del todo exacto, ya que está basado en una dieta diaria de 2.000kcal y las necesidades de cada persona pueden variar según nuestra edad, peso, etc…
  • Hidratos de carbono: se desglosan en subcomponentes como los azúcares, polialcoholes y fibra. En este artículo podemos ver los diferentes sinónimos del azúcar en los etiquetados de alimentos. Se considera que un producto es alto en azúcar cuando supera los 10 gramos por 100 de producto. Por otro lado, los polialcoholes son sustitutivos del azúcar, ya sean naturales o artificiales. Se aconseja no superar los 50 gr al día. En el caso de la fibra se aconseja un consumo diario de 30gr.
  • Grasas: es importante saber diferenciar las grasas perjudiciales, como las trans o hidrogenadas, que no son recomendables para la salud.
  • Sal: los productos pueden contener este componente de manera natural, pero por normal general, los alimentos procesados lo contienen de manera artificial y en altas cantidades, incluso si se trata de productos dulces. Se considera un producto con alto contenido en sal si supera 1 gramo por 100 del total.

En esta infografía puedes ver de manera más visual los elementos en los que se dividen las etiquetas.

Texturas gastronómicas: crujientes

En otras ocasiones hemos hablado anteriormente de gelificantes, espesantes y cremosos. Y es que la textura cada vez más va aportando un papel indiscutible en la alta cocina buscando la originalidad de contrastes y aumentando así la calidad sensorial del plato.
Crujientes de puerros, jamón, queso, arroz, aceituna,….son innumerables las posibilidades que ofrecen los avances tecnológicos y químicos en el ámbito de la gastronomía.
A pesar de la dificultad de describir una textura, en el caso de los crujientes existen unas medidas de “crujibilidad”, que se podría definir como el nivel de facilidad de fractura de un alimento al morder.
Para esto, el CSIC empleó en 2007 la técnica de Detector de Envolvente Acústica en la que, acoplado a un texturómetro, registra a través de un micrófono y en tiempo real el nivel de sonido que el alimento produce al crujir.
 

Diferentes procesos para diferentes resultados

Dependiendo del tipo de alimento que vamos a manipular, el proceso para consistirá en deshidratar, hornear, caramelizar o freír.

  • Deshidratación: la ventaja de este proceso es que apenas se pierden vitaminas de tipo C, mientras que la de tipo A, el betacaroteno, el potasio y el magnesio se mantienen. Además de aportar contrastes, es un método óptimo de conservación, por lo que se puede conservar un alimento de temporada mediante este procedimiento para consumir en cualquier otra época del año.
  • Liofilización: es una técnica de deshidratación por frío, también conocido como deshidrocongelación. Este proceso, realizado al vacío, respeta completamente las propiedades organolépticas del alimento.
  • Horneado: se utiliza sobre todo para masas como panes y hojaldres. El horneado cuece por medio de calor seco, sin mediación de ningún elemento líquido. Esto provoca que los fermentos produzcan gas en el interior de la masa, aumentando su volumen y modificando su textura. Podemos utilizar este proceso por ejemplo para cocinar Lomo de atún rojo con crujiente de anís y agridulce de ciruelas pasas.
  • Caramelización: responde a la oxidación del azúcar, que además de aportar una textura crujiente, da un agradable sabor. A medida que se carameliza, se liberan compuestos químicos volátiles y crea esa textura sólida a la vez que frágil y crujiente.
  • Fritura: El proceso de fritura responde a una cocción seca, donde el alimento se somete a una inmersión rápida en un baño de aceite (preferiblemente de oliva) a temperaturas de entre 150 y 180ºC

En Andalucía es muy típico hablar de frituras y, aunque es más común en la cocina tradicional, también es aplicable a la alta gastronomía, por ejemplo, al elaborar un Arroz de plancton con corvina y crujiente de camarones  o unas hojuelas de hojas de naranjo.

Guía rápida de una cata de café

El café es una de las bebidas más populares y apreciadas a nivel mundial por su complejidad, ya que puede abarcar más de 800 matices en su aroma. La variedad de nacionalidades de la materia prima, tuestes y formas de elaboración hacen del café una delicia para los sentidos y uno de los productos más deseados a la hora de realizar una cata.
Como siempre, el aroma, la acidez, el cuerpo, el sabor y el regusto o retrogusto nos servirán de guía para conocer los detalles del tipo de café ante el que nos encontramos. La clave está, en primer lugar, en aprender a distinguir los tostados y a partir de ahí conocer los matices por zonas de cultivo, algunos de ellos con características muy reconocibles como las de Kenia, Yemen o Guatemala.
 
Consejos a tener en cuenta

  • Es recomendable utilizar al menos dos o tres tazas de cata por muestra de café para ayudar a evaluar y contrastar mejor.
  • Los comentarios de otras personas pueden influirnos pero también ayudarnos a descubrir características que no hemos detectado.
  • A la hora de prepara el café que vamos a catar, éste debe ser fresco y recién molido, así distinguiremos mejor sus cualidades. También es importante la calidad del agua, preferiblemente mineral.

 
Fases
Vista
Son muchas las cualidades del café si hablamos de la fase visual: el color puede ir de un marrón claro al negro intenso y éste es un factor que depende de la caramelización del azúcar durante el tostado. Cuanto más tostado, más oscuro será.
Podemos encontrar apreciaciones de color luminoso, limpio, apagado o mate. Estas características sirven para determinar la calidad.
Olfato
Los catadores profesionales son capaces de diferenciar multitud de matices aromáticos distintos. Por ello, existen amplias clasificaciones en cuanto a características olfativas, como la fragancia, que dependiendo de la planta y la tierra de cultivo, puede ser floral, vegetal, afrutada o herbácea.
El tostado del café aporta más de 700 matices diferentes, como chocolate, caramelo, jarabe o cereales.
Gusto
No debemos confundir la acidez con el amargor, ya que la acidez es una característica apreciada en el café que aporta cualidades marcadas en el paladar. Si el café no tiene la suficiente acidez, el sabor es plano. En la acidez juega un papel determinante la altura del terreno de cultivo, así como el proceso de secado (cuanto más húmedo más ácido) y el grado de tueste.
Riqueza, gama, complejidad y balance son las características principales del sabor del café.
Tacto
El cuerpo o densidad del café viene determinado por los elementos en suspensión de grasas y aceites propios de esta bebida. Hablamos de cuerpo cuando el café tiene consistencia y permanencia en nuestro paladar, en relación a los aceites y sustancias que se extraen durante la producción.
En función de su mayor o menor contenido lo podemos calificar de grueso o mantecoso, liso y delgado o acuoso.
 
Aquí puedes ver una guía visual de los diferentes aromas del café.

Afrontando la vuelta al trabajo: alimentos energeticos y saludables

Acaban las vacaciones y es hora de afrontar de nuevo la rutina. Para volver a coger el ritmo, nuestro organismo necesita estar preparado, por lo que  juega un papel esencial la alimentación. A continuación, te proponemos una serie de consejos que te ayudarán.

Cómo seguir una dieta para cargar las pilas

  • La comida más importante del día debe ser el desayuno, que aporta la energía suficiente para hacer frente a toda la jornada. No debe faltar: pan integral, proteína magra (como pavo o jamón dulce) y un cítrico que dé una dosis extra de vitamina C.
  • Realizar cinco comidas diarias.
  • El almuerzo debe ser a base de verdura de hoja verde, acompañada de proteínas magras y un hidrato de carbono de absorción lenta, como patatas o arroz.
  • Evitar las cenas contundentes para contribuir a una digestión ligera.

Algunos de los alimentos energéticos que podemos encontrar son:
Avena
La energía que proporciona es instantánea, por lo que es aconsejable consumirla en el desayuno. Su contenido en fibra y carbohidratos hacen de este alimento un aliado diario.
Plátano
El alto contenido en potasio, además de proporcionar energía y regular nuestro sistema nervioso, contribuye a la salud de nuestros músculos, especialmente indicado si realizamos algún deporte, ya que evita calambres y ciertas lesiones musculares.
Pescado azul
El atún, el salmón, la trucha y la sardina son ricos en proteínas y ácidos grasos omega-3 de cadena larga. Ayudan a nuestra memoria y concentración disminuyendo los niveles de estrés.
Huevo
El huevo contiene proteínas, grasas saludables, minerales y antioxidantes, entre otros muchos beneficios. Aporta todos los aminoácidos esenciales, entre ellos la feninalanina y el triptófano. Las tres son neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo.
Frutos secos
La energía que aportan se debe a una importante fuente de ácidos grasos esenciales, minerales y antioxidantes, así como proteínas y fibra. Es un alimento que aporta vitalidad y cuenta con un gran poder saciante.
Cafeína
Indispensable componente para mantener la atención. La cafeína estimula la liberación de dopamina, el neurotransmisor asociado al optimismo.
Chocolate negro
El chocolate negro es fuente de energía y mejora el estado de ánimo. Sus estimulantes se deben a la presencia de magnesio, potasio, fósforo y hierro, además de vitaminas como la A, E, B1 y B2.
Quinoa
La presencia de magnesio, fósforo y manganeso, entre sus componentes nos aseguran unos niveles de energía importantes. Además, ayuda a controlar los niveles de triglicéridos, mejorando la tensión arterial y la salud intestinal.
Aquí puedes encontrar una receta con este ingrediente. ¡Buen provecho!

Tips y alimentos para combatir el calor

Según la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), una ola de calor corresponde a un período de al menos 3 días con temperaturas que sobrepasan los 32,3ºC.
Cuando nuestro cuerpo se enfrenta a las altas temperaturas, éste se ve obligado a hacer un esfuerzo de adaptación para mantener la temperatura corporal lo que, en ocasiones, puede sufrir efectos negativos como bajadas de tensión, náuseas, mareos o insomnio.
Nuestra alimentación es fundamental para sobrellevar el clima de estas fechas, en las que hay que ser conscientes de la importancia de la hidratación.

Tips contra las olas de calor

En primer lugar, debemos tener presente una hidratación constante, siendo recomendable por los expertos beber al menos 2 litros de líquido al día (agua con o sin gas y/o zumos naturales). Hay que tener cuidado con las bebidas muy azucaradas ya que, no solo no calman la sed, sino que la aumentan. Evita también las bebidas alcohólicas y cafeinadas.
Si aumentamos el consumo de frutas y verduras frescas (siempre bien lavadas previamente) por ejemplo en sopas frías como el gazpacho o bien sopas hechas a base de frutas como la sandía o el melón estaremos disminuyendo nuestra temperatura corporal y contribuyendo así a nuestro bienestar.
Es importante evitar comidas pesadas y excesivas como las frituras y tener especial cuidado con alimentos contaminantes para nuestro organismo, como mayonesas. Es mejor comer menos cantidad y más veces al día para facilitar una digestión ligera y recargar el organismo con sales minerales.

Algunos alimentos contra las altas temperaturas

Según los expertos, es aconsejable consumir al menos tres porciones de verduras y dos de frutas al día, ya que son una importante fuente de vitaminas, minerales y fibra. Algunos de estos alimentos son perfectos para conservar una adecuada hidratación:

  •  Kiwi: contiene un 83% de agua. Además es rico en vitamina C y fibra.
  • Manzana: al igual que el kiwi, constituye una gran fuente de fibra y un alto porcentaje de agua (83%).
  • Leche: el 88% de agua se complementa con calcio y vitamina D y B12.
  • Sandía: está de temporada y contiene un 92% de agua, por lo que es muy baja en calorías, además de contener vitaminas A y C.
  • Espinaca: su 91% de agua hace que sean perfectas para consumir en verano, además de aportarnos vitaminas, minerales y fibra.
  • Lechuga: contiene potasio, ácido fólico, luteína y un 95% de agua.
  • Pepino: casi su totalidad es agua (96%), además de contener vitamina C, potasio y fósforo.
  • Tomate: contiene un 94% de agua y sus propiedades desintoxicantes hacen que sea un perfecto aliado para la piel y un protector contra las infecciones.

Recomendaciones para una correcta alimentación en verano

Durante el verano nuestros hábitos cambian considerablemente debido a las altas temperaturas. Al consumir menos energía, la dieta tiende a ser menos calórica optando por una alimentación rica en vitaminas, minerales y antioxidantes con objeto de reducir la temperatura corporal.
Alimentos como las frutas, las verduras y el pescado nos ayudan a una correcta hidratación. Su consumo en estas fechas es importante, así como los líquidos: debemos tener en cuenta los niveles de azúcares de las bebidas que ingerimos. Siempre lo mejor para calmar la sed son el agua y los zumos, así además evitamos la ingesta excesiva de refrescos.
Los fritos y alimentos ricos en grasa generalmente no serán buenos aliados en verano. Recomendamos sustituirlos por sopas frías y escabeches que refrescan nuestro organismo, además podemos optar por productos de temporada como el calabacín, el salmón o la sardina, cocinados al horno o a la plancha para que mantengan sus propiedades nutritivas.
En este blog puedes encontrar recetas perfectas para estos meses de calor, por ejemplo la Sopa fría de melón con hierbabuena y jamón, el Aliño de pulpo con pimientos asados y el Gazpacho de verduras asadas con picadillo y mojama de atún.

Algunas recomendaciones de la OMS

No solo es importante el cambio de rutina alimentaria, en verano aumenta de manera exponencial la proliferación de bacterias y hay que tener especial cuidado a la hora de cocinar.
Según la Organización Mundial de la Salud, para evitar intoxicaciones tenemos que:

  • Mantener la higiene lavando bien alimentos, utensilios y nuestras manos.
  • Separar los alimentos crudos de los cocinados.
  • Cocer totalmente los alimentos.
  • Conservar los productos a temperaturas seguras.

 
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Saca más partido a tus fotografías gastronómicas

Nuestros hábitos alimenticios han experimentado cambios considerables en los que la fotografía y las redes sociales juegan un papel fundamental. Es innegable que dentro de nuestras experiencias gastronómicas se han ido incorporando diferentes herramientas tecnológicas como los smartphones, desde los que compartimos imágenes en tiempo real en nuestros perfiles de Instagram, Facebook o Pinterest.
Según varias investigaciones desarrolladas por expertos de la Universidad Saint Joseph de Filadelfia y la Universidad de San Diego (Estados Unidos) se afirma que los usuarios que realizan fotografías de platos ven incrementada la satisfacción al degustarlos, ya que esta acción construye un modelo anticipado del placer que se experimentará. Es decir, el comensal imagina el sabor y evalúa la comida de forma más favorable, pero sobre todo cuando el plato fotografiado es además de tentador, más nutritivo.
No es extraño ver como, cada vez más, los comensales fotografían diferentes platos de restaurantes y los comparten con sus seguidores. Actualmente tres de cada diez usuarios difunden este tipo de fotografías, mientras que un 90% busca recetas en webs especializadas, Pinterest y Twitter en lugar de comprar libros de cocina.
A continuación te damos unos trucos básicos de fotografía gastronómica que marcarán la diferencia en tu perfil social:
1.Ilumina de forma correcta: es un factor clave, ya que las sombras aportan textura a la comida. Sitúa el plato cerca de una ventana para conseguir una buena luz lateral.
2.Ten en cuenta el fondo: no podemos olvidar que el plato es el protagonista. Mantén un fondo simple, neutral y uniforme (con colores como el tierra), de esta manera conseguirás que el plato destaque. Vale más una foto limpia y simple que una imagen repleta de objetos que distraen la atención de lo que queremos destacar.
3.Juega con los ángulos: no todos los platos se presentan de la misma forma. Busca distintos puntos de vista (lateral, desde arriba,…). Generalmente se usa un plano picado (desde arriba) para todas las fotos de cuencos y ollas y ángulos de unos 45o para platos lisos.
4.Busca el instante: en el caso de las bebidas es aconsejable fotografiarlas en el momento en que se están virtiendo. Esto aportará dinamismo a nuestras fotos.
5.Evita el flash: el flash quema los colores y oscurece el fondo. Intenta utilizar siempre la luz natural.
6.Busca el perfil bueno: dale vueltas al plato para averiguar cuál es el perfil que más favorece antes de empezar a hacer fotos.
7.Haz la foto de cerca: esto hará que al mirarla podamos imaginar su sabor y su aroma.

Texturas gastronómicas: cremosos

Lo habitualmente conocido en cocina como “texturizantes” o “texturas” responde a un neologismo sobre la modificación o adaptación de nuevas formas de presentar un alimento.
Gracias a los nuevos texturizantes que la gastronomía de vanguardia ha ido desarrollando, podemos adaptar recetas tradicionales para crear resultados distintos y originales sin perder el sabor de los platos de toda la vida.
Ya desde finales del siglo XIX, la estabilización, conservación y creación de nuevas formas de presentar ingredientes empezaban a emerger en las cocinas, pero es durante la última década y debido al auge de la cocina de vanguardia cuando su utilización ha predominado en el sector.
Las nuevas tendencias han sabido dar cabida a una nueva visión de ingredientes sin dejar de lado el respeto por el sabor del alimento original. Desde gelificantes hasta espumas, las opciones que tenemos a nuestro alcance son innumerables.

Cremosos

Centrándonos en la textura del cremoso debemos destacar que, aunque su utilización se extiende más hacia la repostería, también podemos aplicar esta técnica como acompañamiento de pescados o carnes.
El cremoso es una crema de consistencia alta y suele realizarse incorporando leche, nata o huevos mediante calor. También se pueden utilizar otros alimentos como la patata, que realiza la función de agente espesante.
Aunque predominan los cremosos dulces como los de chocolate, las variantes son infinitas: por ejemplo, podemos utilizar un cremoso de patata y coliflor para acompañar al ingrediente principal o un cremoso de arroz con leche si queremos completar un postre.
La gran adaptación y consistencia que ofrecen permiten definir a la perfección diferentes texturas y colores sin que éstas se mezclen entre sí. Además, las ganaches (mezcla de nata y chocolate que da como resultado una pasta de consistencia cremosa) y mousses destacan como elemento estético y ayudan a completar el emplatado.
Los cremosos pueden ser utilizados en diferentes modalidades:

  • Como acompañamiento en quenelle: se trata de un pequeño bocado de forma ovalada. Para dar esta forma característica debemos utilizar la ayuda de dos cucharas soperas.
  • En copas o vasos
  • Como rellenos o coberturas de tartas dulces y saladas.

Texturas gastronómicas: gelificantes

Ya en la cocina tradicional se usaban habitualmente espesantes y gelificantes como harinas y féculas (trigo, maíz, patata, tapioca,…), gelatinas a base de colágeno animal (cola de pescado) o vegetal (goma arábica).
La demanda de productos bajos en grasa y la necesidad de innovar texturizando determinados alimentos ha propiciado la introducción de nuevos productos, utilizados mayoritariamente en la cocina de vanguardia, que han llevado el concepto de gelificación a nuevos límites antes impensables.
Esto ha sido crucial a la hora de aportar un mayor impacto visual a las nuevas creaciones culinarias, así como innovadoras sensaciones gustativas.

Tipos de gelificantes

A nivel alimentario existe una amplia gama de gelificantes en el mercado.

  • Agar-agar: Se extrae a partir de diferentes algas rojas y cuenta con la ventaja de que es reversible, es decir, podemos hacer que vuelva a estado líquido si lo deseamos. Dependiendo del producto que queramos gelificar, el agar-agar reacciona con una hidratación más lenta (en el caso de medios ácidos) o más rápida (en el caso de los medios cálcicos).
  • Goma Gellan: Se introdujo a finales de los años 90 y se obtiene mediante la fermentación de la bacteria Sphingonomas Elodea. Podemos encontrar dos tipos: Gellan LA ( la más utilizada por su resistencia al calor) y Gellan HA. Funciona muy bien como espesante.
  • Kappa: Se extrae de algas rojas y da como resultado un gel firme y quebradizo. Se utiliza en Irlanda desde hace 600 años y es valorado por su alta capacidad de retención de humedad.
  • Iota: Originario del Atlántico Norte, Filipinas e Indonesia, es el gelificante más blando. Se trata de un gel tiotrópico que tiene la propiedad de reconstruirse si se corta. Se deshace a temperatura ambiente.
  • Goma Tara: Originaria de un árbol de Perú, la Goma Tara es valorada por su capacidad de evitar la sinéresis (pérdida de agua). Resiste muy bien el choque térmico y junto con la Goma Xantana aporta una óptima estabilidad en las emulsiones.
  • Metilcelulosa: Proviene de la celulosa vegetal. Gelifica con el calor y es un perfecto espesante a temperatura ambiente.