Vinos de Jerez: todo lo que debes saber

Si algo caracteriza los vinos de Andalucía y, concretamente los de Jerez, son los más de 3.000 años de tradición en su proceso de producción, que da como resultado una alta reputación a nivel internacional por su singularidad, con una diversidad característica y extraordinaria de aromas, colores, sabores y texturas.
Estamos ante una de las categorías de vino más exportadas y con presencia en diversos países y es que, su reconocimiento internacional como “Sherry Wines”, se elaboran con tres tipos de uva blanca, que aportarán al proceso final distintos tipos de intensidad y textura.

¿Qué los hace tan característicos?

La situación geográfica en las proximidades de la desembocadura del río Guadalquivir hace que, junto a los vientos de poniente, las temperaturas se suavicen creando altos niveles de humedad y unas condiciones climáticas únicas en el mundo.
El resultado: estamos ante unos caldos originales y versátiles, elaborados con sistemas exclusivos de la región (criaderas y soleras) y que, como maridaje, ofrecen infinitas posibilidades que van desde entrantes a postres.

En la variedad está el gusto

Y es precisamente esa diversidad la que los hace tan especiales. Desde finos a manzanillas pasando por olorosos y amontillados, podemos encontrar seis tipos:
1.    Fino: se elabora con la uva palomino y da como resultado un vino seco, de poca acidez y color pálido, ya que no tiene crianza oxidativa. El fino de Jerez o Vino de crianza en flor contiene ligeros matices herbáceos y almendrados y evoluciona en un tiempo medio de entre tres y cinco años. Sírvelo a una temperatura de entre 7 y 9º junto con aperitivos y tapas como aceitunas, frutos secos o jamón curado.
2.    Manzanilla: también elaborado con uva palomino, su proceso de producción utiliza el velo de flor y el microclima de Sanlúcar de Barrameda, que le aporta matices salinos y yodados. La manzanilla es de color pálido y destaca por su aroma seco y ligero.
3.    Oloroso: son elaborados a partir de la uva Palomino y producidos bajo crianza oxidativa, proceso en el que evoluciona por la acción del oxígeno. Su sabor es suave al paladar, con matices a frutos secos y notas tostadas y balsámicas. Debe servirse a una temperatura entre 13º y 14º C y marida bien con carnes rojas o de caza, guisos de carne o estofados.
4.    Palo Cortado: estamos ante vinos generosos con una variedad de aromas que recuerdan a la avellana o a la naranja amarga. De delicadeza aromática, este vino debe servirse a una temperatura entre 13º y 14º C.
5.    Amontillado: sus matices avellanados se deben a sus características enológicas procedentes de los vinos finos, cuyo color ha evolucionado a tonos oscuros. Es originario de la región de Montilla, donde se produjo por primera vez hacia el siglo XVIII. Marida muy bien con contrastes fuertes como salazones, escabeches y ahumados.
6.    Pedro Ximénez: En su proceso de elaboración destaca el soleo en el que, tras la recolección de la uva, se pone al sol para que se seque sobre unas esterillas. Esto hace que el agua de la fruta desaparezca y se produzca una mayor concentración de azúcar, que aportará un sabor dulce. Es por ello, que este vino marida con postres con chocolate y frutos secos.
Y tú, ¿los has probado todos?

Cuando no todo es lo que parece: la técnica del trampantojo

Sorprender a los sentidos, ese es el objetivo de esta técnica. Y es que el trampantojo, término francés trompe-l’œil, que significa “engañar al ojo”, ha estado presente en la gastronomía de vanguardia durante los últimos años hasta el punto de ganar protagonismo a medida que avanzan las técnicas culinarias.

Ahora más que nunca, la cocina es creación. Por eso, cada plato es una oportunidad para desatar el lado más creativo. Sabor, color y textura se entrelazan formando infinitas posibilidades para ofrecer un resultado final único.

Un poco de historia

Estamos ante una técnica muy utilizada en otras artes, empleada ya desde la antigua Grecia, donde lo que se pretendía era engañar a la vista jugando con el entorno.

El trampantojo pertenece a una corriente gastronómica llamada Play Food, que apuesta por una cocina más rompedora. Esta corriente también contempla otras técnicas como las deconstrucciones y tiene presencia gracias al movimiento de la Nouvelle Cuisine, en la que encontramos ejemplos del concepto actual del trampantojo desde la década de los años 70.

Experiencias llenas de sorpresas

La tecnología y la ciencia permiten que, gracias a las diferentes posibilidades en texturas de alimentos, consigamos unos resultados visuales sorprendentes . ¿Un capuccino que realmente es una crema de alubias pintas con espuma de patatas? Es posible.

¿Cómo se consigue? Gracias a emulsiones y diferentes herramientas podemos conseguir el reto más difícil: sorprender al comensal. Por ejemplo, los gelificantes que tenemos en el mercado, colorantes y nitrógeno líquido, podemos conseguir solidificar cremas creando formas esféricas que simulan alimentos como las aceitunas o el caviar.
Carnes, pescados, caviar, risottos, huevos… casi todo es susceptible de ser una apariencia que consigue engañar nuestros sentidos a través de esferificaciones, aceites o liofilizaciones.

Pero debemos tener en cuenta que sin un sabor de primera, el trampantojo no sirve de mucho, ya que el principal objetivo es cumplir las expectativas del comensal una vez que degusta el plato.

Y a ti, ¿te han sorprendido alguna vez con esta técnica?

De Airen a Pedro Ximenez: un viaje por las variedades de uva en Espana

Además de marcar la personalidad de cada vino, las distintas variedades de uva que podemos encontrar en nuestro país gozan de una calidad única. Y es que en la elaboración de nuestros caldos entran en juego las condiciones de la tierra, el clima y el proceso de fabricación.
Según la OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino), existen hasta 10.000 variedades de uva que existen en el mundo , y de ellas solo algunas son empleadas en la producción de vino, de hecho, el 50% del total de esta producción corresponde a 33 variedades.
Tintas, blancas, autóctonas o importadas, todas ellas aportan matices, sabores y aromas, formando parte de nuestra cultura vinícola.
En nuestro recorrido, descubriremos cuáles son las variedades de uva más cultivadas en España y qué aportan al vino.

España uva a uva

 

  • Garnacha: Además de ser autóctona, la garnacha es la variedad más cultivada en nuestro país. El resultado es un vino rosado, joven, con mucho cuerpo y de carácter frutal y alta graduación.
  • Airén: esta uva blanca es la más cultivada en nuestro país, suponiendo el 22% del total. Es autóctona de La Mancha y se caracteriza por un resultado aromático de intensidad moderada y color pálido. Al ser considerada neutra, es susceptible de ser mezclada con otras variedades.
  • Tempranillo: estamos ante una uva tinta altamente valorada por su calidad. Podemos encontrarla en La Rioja, La Mancha y Cataluña. De un aroma equilibrado, es adecuada para crianzas, obteniendo resultados con matices tostados.
  • Bobal: Se trata de una uva originaria de la zona del levante, empleada para la elaboración de tintos y, sobre todo, rosados con resultados afrutados. Al igual que la variedad Airén, suele mezclarse con otras variedades.
  • Merlot: Esta variedad, procedente de Burdeos, es una de las más extendidas en todo el mundo. Su color rojo vivo contiene alta concentración de taninos y una acidez baja. Además, puede apreciarse su personalidad floral, potenciada por el envejecimiento creando matices marcados por frutos silvestres, tabaco o trufa.
  • Pinot Noir: Procedente de la región de Borgoña, en España se utiliza para la producción del cava catalán, debido a que el calor no beneficia al desarrollo de esta uva en la mayoría de zonas del país.

Un paseo por las vides andaluzas

El clima andaluz de temperaturas medias convierte a esta tierra en un lugar ideal para el cultivo de la vid, tanto es así, que nuestros vinos gozan de fama internacional gracias a su originalidad.
 

  • Palomino: Es la empleada en la elaboración de vinos de Jerez, tales como amontillados, finos, olorosos o manzanillas.
  • Pedro Ximénez:  Es la uva que se emplea en la producción de vinos dulces, la mayoría correspondientes a la D.O Montilla-Moriles. Para el proceso de producción, estas uvas son previamente secadas al sol, seguidamente, los vinos se envejecen en soleras, creando matices que hacen referencia a las uvas pasas.

Estas son solo algunas de las variedades más conocidas en nuestro país. Conoce más en este enlace.

Ajoblanco de almendras con tallarines de calamar

Sopas frías andaluzas, el mejor remedio contra el calor

Comienza el verano y más que nunca nuestro cuerpo necesita hidratación y una alimentación basada en vitaminas. Por ello, una sopa fría es el entrante perfecto para combatir estas altas temperaturas.
En nuestra comunidad destacan platos propios del recetario tradicional, en el que el aceite de oliva y los productos de la huerta son abundantes, y esto sumado al clima caluroso del verano ha propiciado que se haya ido extendiendo y evolucionando hasta las sopas frías que conocemos hoy día y que tanto reconocimiento tienen entre los turistas extranjeros.

Gazpacho

Las primeras versiones de este popular plato consistían en un pan desmigado con aceite y vinagre que data de la época de Al-Andalus y que fue consumido durante siglos por las clases populares.
Su evolución hasta el gazpacho que conocemos hoy ha dado lugar a diferentes variantes como el ajoblanco o el salmorejo, además del gazpacho manchego.
No fue hasta el siglo XIX cuando se le añadió el tomate, aportando su color característico gracias al licopeno. Durante la década de los 60, gracias al turismo, alcanzó tal popularidad que hoy día es un plato internacional que ha sabido adaptarse a modas y tendencias. Si quieres potenciar el sabor de sus ingredientes, prueba a hacer gazpacho de verduras asadas con picadillo y mojama de atún.

Salmorejo

Aunque más que una sopa se trata de una crema, el salmorejo tiene su origen en Córdoba y es reconocido en toda España. A diferencia del gazpacho, su consistencia es más espesa y lleva menos variedad de ingredientes (tomate, ajo, aceite de oliva, pan, vinagre y sal).
Su origen se remonta al siglo XX, donde se empezó a incluir el tomate como último ingrediente añadido en su evolución. Sin embargo, en la alta gastronomía se llevan a cabo diferentes variaciones, por ejemplo Salmorejo de naranjas con bacalao salado.

Ajoblanco

Su nombre puede llevar a confusión, ya que no es el ajo su ingrediente principal, sino la almendra. Suele ir acompañado de uvas, melón o jamón y resulta una sopa refrescante y fácil de elaborar.
Esta sopa malagueña extiende su popularidad al resto del país, tanto es así que es protagonista de las fiestas de Almáchar (Málaga) y Herrera del Duque (Badajoz).
¿Quieres una propuesta con este plato? Prueba con Ajoblanco de almendras con tallarines de calamar.

Alimenrtos orgánicos, ¿qué los diferencia?

El auge en la preocupación por la alimentación saludable nos lleva a la búsqueda de nuevos tipos de productos que aporten una dieta de calidad. Aquí entran los productos orgánicos, cuyo proceso de producción carece del uso de químicos, fertilizantes y conservantes. A pesar de ser un sector que crece cada año, actualmente su consumo supone solo un 2% sobre el total de los productos, aún a mucha distancia de otros mercados de Europa. Según la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, el gasto medio por persona anual ha pasado de 6€ en 2005 a 20€ en 2016 y durante 2014, el Ministerio de Agricultura situaba un crecimiento del 40% con respecto al año anterior.

¿Qué requisitos debe cumplir un producto orgánico?

Para empezar, no debe tener presencia de sustancias químicas ni plaguicidas. El control de insectos debe llevarse a cabo por alternativas naturales, así como el abono debe ser orgánico.
En el caso de la carne y los productos de origen animal, el ganado debe provenir de un criado en entorno natural, limpio y con acceso al aire libre. Además, los animales no son tratados a base de hormonas de crecimiento ni antibióticos.

¿Cómo interpretamos la etiqueta del producto?

Los sellos de acreditación ecológica reflejados en la etiqueta son los que garantizan la autentificación de estos productos según las normativas establecidas por las diferentes comunidades, países o regiones. ¿Qué significa esto? Que solo cuando el productor cumple las disposiciones del Reglamento Ecológico Europeo, además de los controles de inspección sobre el estado de los productos, es cuando son certificados y vendidos como tal en el mercado.
Aunque esta certificación es la de mayor peso, existen algunas otras como la de las diferentes comunidades autónomas u otras privadas como Ecolabel, Made in Green o MSC, que distingue productos del mar con unos estándares de pesca sostenible.

¿Por qué suponen una mejor elección?

Además de suponer una alternativa saludable y sostenible respetando el medio ambiente, cuentan con estas otras características:
 

  •    Son más naturales: Según el British Journal of Nutrition, los productos orgánicos poseen hasta un 70% más de antioxidantes, entre otros nutrientes.
  •    Al no poder ser modificados genéticamente, no afectan a la salud.
  •    Los productos de origen animal no contienen antibióticos ni otros medicamentos, que no sean los que garanticen el bienestar del animal.
  •    Tienen mejor sabor: Al ser más naturales, su sabor es incomparable al de otro tipo de productos. Además, si se someten a procesos artesanales de conservación como el ahumado o el secado, no tienen por qué durar menos que los orgánicos.

¿Y tú, qué motivo añadirías?

Consejos para evitar el desperdicio de alimentos

El desperdicio de alimentos es un problema que siempre ha sido destacado por las alarmantes cifras: en Europa hasta un tercio de los productos son desechados, la mayoría de ellos pertenecientes a la categoría de pan y cereales (19%), seguidos de frutas y verduras (16,9%).

Causas

El problema empieza en la fabricación de alimentos procesados (sobreproducción de materia prima o problemas técnicos) en los que se desechan productos no aptos para el consumo debido al deterioro. Según un informe del Parlamento Europeo en esta fase se pierde el 39% de alimentos.
Los alimentos empleados en procesos de investigación, las complicaciones logísticas, los establecimientos hosteleros y el hogar también son fuentes importantes en las que sucede este problema. Por ello, en Abantal realizamos acciones de producción ajustada a la demanda y gestión de compras diaria, de manera que llevamos un control de la cantidad de ingredientes que empleamos siguiendo las políticas correctas de conservación.

¿Cómo afecta al medio ambiente?

Si un alimento no llega a su consumidor final, la inversión dedicada a su producción (agua, tierras, etc,) habrá sido en vano. Además, si los alimentos desechados no son tratados adecuadamente pueden emitir grandes cantidades de gases tóxicos.
Para evitar el desperdicio de alimentos, la FAO recomienda a los productores equilibrar de manera más precisa la oferta y la demanda, y en caso de sobreproducción de alimentos, donarlos.

Consejos para evitar desperdicios

En nuestros hogares perdemos un 42% de alimentos. ¿Qué podemos hacer para aprovechar al máximo nuestros recursos?

  • Adecuar el gasto a las necesidades familiares.
  • Hacer una lista de la compra planificando de acuerdo a menús.
  • Conservar los alimentos para su posterior aprovechamiento siempre que sea posible.
  • Tener en cuenta las diferencias entre fecha de caducidad y consumo preferente (se puede consumir fuera de fecha dentro de un periodo corto de tiempo).
  • Planificar la gestión y consumo de alimentos según las fechas límites.
  • Conocer los procesos de conservación adecuados.

Almadraba, la historia de la pesca andaluza

La pesca en Andalucía ha sido siempre conocida por su singularidad e importancia a lo largo de la historia y es que, desde tiempos prehistóricos, la actividad pesquera ha sido fundamental en el litoral de la Bética y ya durante la Edad Media y Moderna empieza a tener una importancia considerable la Almadraba, una técnica fenicia con 3000 años de antigüedad. Tanto es así, que ya en el asentamiento romano de Baelo Claudia, en la actual playa gaditana de Bolonia, hay indicios de su aprovechamiento.

Una técnica con historia

Estamos ante una de las principales técnicas de captura del atún empleadas en nuestra comunidad, que se realiza durante el final de la primavera y los meses de verano aprovechando la migración de atunes entre el Atlántico y el Mediterráneo.

Durante el siglo XII el duque de Medina-Sidonia es encargado de gestionar las almadrabas del sur atlántico y del Mediterráneo por orden del rey. Esta casa nobiliaria estuvo a cargo de su explotación hasta finales del siglo XVIII, momento en el que pasa a ser una gestión de diferentes empresas.

Respetando el medio ambiente

Durante la primavera y el verano, los bancos de atunes bajan de las aguas frías del norte a las aguas calientes del mediterráneo. En su trayecto, al pasar por el Estrecho de Gibraltar es cuando se realiza la captura, siendo habitual este sistema en Zahara de los Atunes, Tarifa, Conil y Barbate. El proceso se basa en una estructura de redes para efectuar la pesca utilizando herramientas rudimentarias.
Esta técnica es una opción sostenible, ya que, además de ser selectiva, respeta el medio ambiente.
 

Atún rojo, el producto estrella

Dentro de la familia de los atunes, las especies más valoradas son el atún rojo, el blanco y el bonito del norte.
En el caso de Andalucía, destaca especialmente el atún rojo de Almadraba, un producto muy apreciado no solo gastronómicamente, sino también ambiental y cultural. Además, al tratarse de un atún salvaje y no de piscifactoría, estamos ante un pescado de mayor calidad, menos graso y más saludable.

En el ámbito culinario, su consumo es altamente valorado en guisos tradicionales, preparados en crudo, conservas y en salazones. El atún rojo destaca por su versatilidad, pudiendo acompañarse de verduras encurtidas y aire de adobo, entre otras opciones.

Frutas híbridas: qué debemos saber

¿Has oído hablar alguna vez de las frutas híbridas? Seguramente has visto nectarinas y clementinas, incluso las habrás incluído más de una vez en tu cesta de la compra. Estas frutas, a pesar de lo que parezca, no son genéticamente modificadas, sino que son el resultado de un cruce que se consigue a partir de la polinización a mano entre determinados árboles o plantas frutales. Las semillas resultantes se plantan y se obtienen estas frutas años después.

Clementina, historia y curiosidades

 

Como avanzamos anteriormente, la clementina es una de las frutas híbridas más comunes y fácilmente accesibles en el mercado. Ésta es la combinación de mandarina y naranja amarga, por ello, su sabor tiene matices amargos y dulces.

Se dice que su origen fue una hibridación accidental realizada por el Padre Clément Rodier a finales del siglo XIX en Argelia. Otras teorías afirman que fue en China donde se originó siglos antes.

Tradicionalmente, las clementinas se han cultivado en Marruecos y en España. Sin embargo, en Estados Unidos se empezaron a imponer en la década de los 90, cuando el frío de Florida arrasó las plantaciones de naranja. Desde entonces, este fruto es conocido en el estado de California como «naranja de Navidad».

Nectarina, fruto de la controversia

En el caso de la nectarina, algunos expertos afirman que se trata de un híbrido entre ciruela y melocotón aunque existen discrepancias acerca de la verdadera naturaleza de esta fruta.

Desde la Universidad MIguel Hernández de Elche afirman que “es una variedad del melocotón que se caracteriza por presentar la piel lisa debido normalmente a mutaciones naturales que han tenido lugar de forma espontánea y que han sido seleccionadas por los agricultores».

De hecho, hay expertos que aseguran que la existencia de la nectarina tuvo lugar en China hace más de 2.000 años, incluso llegando a plantear que es el melocotón el que podría ser una mutación de la nectarina.

 

Otras frutas híbridas fascinantes

Pomelo: por todos conocido, el pomelo es un híbrido, probablemente producido accidentalmente, entre la pampelmusa y la naranja dulce en plantaciones del mar Caribe. Su origen data del siglo XVII.

Oroblanco: de color blanquecino y sabor cítrico, es el cruce de dos variedades de pomelo. Científicos de la Universidad de California crearon esta fruta por primera vez a mediados del siglo XX, aunque no se comercializó hasta los años 80. Actualmente se cultiva en Israel y California.

Pineberry: se trata de un fruto blanco con semillas rojas, resultado del cruce de fragaria chiloensis (una variedad de fresas de Hawaii y la Costa del Pacífico) y la fresa clásica. Es algo más pequeña que la fresa que solemos encontrar en el mercado y con un ligero sabor a piña, de ahí que su nombre haga referencia a ésta (pineapple en inglés).

Limón sanguíneo: originario de Australia y de sabor ácido y dulce, es una mezcla de una variedad de lima y un híbrido de mandarina y naranja conocido como ellendale mandarin.
Papple: esta fruta neozelandesa es similar a la manzana, aunque realmente es una variedad de pera resultado de la mezcla de una variedad europea y otra asiática y, a pesar del parecido sabor a la manzana, no tiene ningún parentesco con ésta.
Éstas son solo algunas, pero puedes encontrar muchas más aquí.

Descifrando alimentos: cuando la información lo es todo

Dentro de los debates actuales sobre el alto contenido en aceite de palma, azúcar y sodio originados por la creciente preocupación de la sociedad de consumir alimentos saludables, debemos resaltar la importancia de conocer lo que comemos.
Aunque estos debates no son nuevos, es ahora cuando parece que hemos llegado al auge de la preocupación nutricional: el interés por la alta gastronomía en los medios de comunicación, así como los problemas de obesidad y otras enfermedades han hecho que tomemos conciencia sobre la necesidad de conocer lo que comemos.
Y no significa que incluir mínimamente ciertos tipos de alimentos haga que nuestra salud se vea perjudicada, pero sí que es cierto que las tendencias de estos últimos años en la compra de alimentos ultraprocesados ha hecho que nuestra alimentación se haya visto empeorada, bien por la falta de información o bien por la falta de preocupación.

La información, nuestro mejor aliado

Es precisamente conocer lo que comemos lo más importante para llevar una alimentación saludable. Cuando estamos ante los productos envasados no podemos evitar fijarnos en aquellos con mayor atractivo, y es que el marketing hace su trabajo en una intensa y constante batalla por destacar aquello que no siempre es la mejor opción para nosotros.
Pero…¿cuál es la mejor manera de solucionar esto? Aprender a interpretar los etiquetados.

Próximo paso: ¿Cómo evitar opciones poco saludables?

Es complicado encontrar productos que sean 100% saludables, de hecho, si nos fijamos en el caso del aceite de palma, encontramos que este es el aceite más utilizado a nivel mundial. La tarea es difícil, pero no imposible si seguimos algunos consejos:

  1. Sigue las indicaciones de la pirámide alimenticia con una dieta rica en frutas, verduras y utilizando grasas saludables como el aceite de oliva.
  2. Consume productos de temporada: cada época del año ofrece unos productos diferentes que destacan por sus propiedades nutricionales y su sabor.
  3. Evita los alimentos pre-cocinados, la bollería industrial y otros productos procesados, que contienen grandes cantidades de azúcares, sal y grasas saturadas.

4 preguntas y respuestas sobre el índice glucémico

l IG (Índice Glucémico) es el encargado de determinar el papel que desempeña un alimento en nuestros valores de glucosa en sangre. Aunque supone una limitación a la hora de escoger alimentos, es importante tenerlo en cuenta para seguir una dieta saludable, sobre todo en aquellas personas que padecen diabetes.
 
Debemos tener en cuenta que el IG es un valor muy variable, ya que en él intervienen diferentes factores como la combinación con otros nutrientes, el proceso digestivo de cada persona y el método de cocción del alimento en cuestión. Por ejemplo, el proceso de tostado eleva el índice glucémico mientras que el hervido podría reducirlo.
 

¿Qué pasa cuando consumimos un alimento con un IG alto?

 
Al consumir alimentos de alto IG, la glucosa se eleva rápidamente generando grandes cantidades de insulina para contrarrestar ese desajuste. Este proceso favorece un incremento de la grasa corporal, por lo que es conveniente limitar este tipo de alimentos de nuestra dieta. El hecho de ingerir estos alimentos también conlleva la posibilidad de sufrir alteraciones en el metabolismo.
 
¿Cómo se mide?
 
Tras consumir hidratos de carbono, el IG se refleja mediante dos variables: el aumento de la glucemia y la rapidez en la que se alcanza ese valor comparado con el comportamiento de la glucosa. Por ejemplo, un alimento con un IG de 25 aumenta la glucemia un 25% más con respecto a lo que la glucosa pura lo haría. Todo esto depende del tipo de hidratos de carbono que consumamos y de su facilidad para digerirlo.
 

¿Qué tipos de hidratos de carbono existen?

 
Podemos encontrar principalmente dos tipos:

  • Simples: responden a azúcares como la glucosa, fructosa o lactosa, entre otros. Este tipo contribuye a una subida rápida de glucemia.
  • Complejos: en esta categoría encontramos los almidones. Algunos se digieren muy fácilmente y propician una elevación rápida del azúcar en la sangre. Sin embargo otros almidones y féculas, como los que encontramos en cereales integrales o legumbres, son más lentos en su digestión, por lo que el aumento de la glucemia tarda más en alcanzar niveles altos.

 
¿Cuáles son los alimentos que llevan IG alto y cuáles IG bajo?
 
Como explicamos anteriormente, es aconsejable para una dieta saludable decantarnos por alimentos con un IG bajo o intermedio y evitar los de IG alto para tener un mayor control sobre nuestra salud. A continuación tienes una clasificación de los alimentos con diferentes índices de IG:
 

  • IG bajo (hasta 55): Frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, pasta, productos lácteos bajos en grasa y los frutos secos.
  • IG intermedio (56 – 69): Patatas cocidas o al horno, maíz, el arroz blanco
  • IG alto (70 o superior): Pan blanco o de molde, galletas, pasteles, bollería, miel o azúcar, entre otros.

Puedes consultar más información acerca de los diferentes IG de los alimentos y sus raciones estándar en esta tabla realizada por la Universidad de Harvard.